22/10/2012

 

Surrender

 

La entrega absoluta.

Aprendo de ésto todos los días de mi vida.

Estoy en Argentina, dando clases y viendo todo lo que creé a mi alrededor, un mundo fanstástico, donde puedo ver  reflejado lo que fui y lo que soy.

Recuerdo cuando empecé este camino del Yoga hace 16 años atrás, la cantidad de clases, la cantidad de Maestros que conocí y como me fui transformando.

Me remonto al momento anterior de realizar mi primer viaje a India y recuerdo que sentía muchísimo miedo a lo desconocido. Recuerdo las noches en que lloraba por no entender nada, preguntándome porque había ido a India…éste viaje fue y es un momento cumbre en mi vida porque me permitió dejar absolutamente todo y concentrarme sólo en lo que tenía delante de mío. Así por primera vez pude ver todo mi mundo, mi pasado…mi presente…y hacía donde quería ir…porqué vine hasta acá…porqué y para qué sucedió lo que sucedió en mi vida.

 

 

 

Cómo me siento ahora…después de todo esto?

Pues bien, todo éste camino me llevó a ver el abanico de posibilidades que generé y que creo que soy. Nunca imaginé poder dar clases a Indios en India…nunca imaginé que me iba a enamorar de ese país. Nunca imaginé tampoco que iba a querer regresar una y otra vez.

Mi alumna y amiga, Ceci, me dijo el otro día antes de comenzar mi clase que sentía que yo era un abanico de posibilidades, que vibraba eso porque podía sentir mi esencia en mi clases, mas allá de las asanas… podía sentir por todos los lugares en que había estado… la verdad sus palabras me llenaron de emoción. Ésto me hizo reflexionar acerca de todo lo vivido, porque ahora caigo en la cuenta de que haber vivido en India casi un año, es una experiencia que recién esta decantando. Honestamente lleva tiempo, no es tan fácil.

El otro día mostrándoles fotos de mi viaje a mi mamá, me miró a los ojos y me dijo que había hecho muchas cosas en poco tiempo. Bueno, a decir verdad es cierto. Hice mucho en poco tiempo. No sé muy bien cómo. Pero sucedió así. Alguien alguna vez me dijo que yo iba a viajar mucho por el mundo e iba a repartir conocimiento. Yo no creí en ese momento nada de eso. Era muy chica y me resultaba difícil creerlo. Y más me resultaba difícil verlo porque mi realidad en ese momento era muy cruda y difícil de describir también. Por muchos años de mi vida supe lo que es no tener absolutamente nada, vivía con el dinero justo para todo. Vengo de una familia humilde, donde todos sus integrantes se conectan con éste universo de diferentes maneras cósmicas. Somos muchos, mi abuela tuvo 16 hijos, una familia muy numerosa, con valores genuinos y eso es lo que más amo, de dónde vengo, que de lo cuál nunca me olvido. Haber decidido seguir éste camino fue al principio para mi mamá un camino inentendible, no lo comprendía. Cuando empecé muy pocos hacían Yoga, especialmente en mi circulo de amigos de 20 años nadie entendía lo que estaba haciendo. Pero lo que yo sentía cada vez que terminaba una clase era un placer y una paz que me hacían muy feliz, me hacían volver a un lugar de amor, como despojado de todo, donde era muy cómodo estar y lo quería seguir descubriendo y sabía internamente que esa sensación era sólo el principio…

Éste sentir empezó con las práctica de asanas(posturas), hoy por hoy siento que lo trascendí, por fin siento que transcendí el concepto de asanas y eso se lo debo a India. Si bien gracias a las asanas pude sentirme saludable y llegar a pequeños estados de paz, el concepto de devoción que aprendí en India me llevó a un desapego total de todo lo aprendido, me permití empezar a aprender de nuevo. Gracias a mi Maestro Mv Chidananda, la persona que me dijo que con el ego estaba perdiendo mi tiempo, que si pensaba que ya sabía algo, tenía que reaprenderlo todo, que haga de cuenta que estaba renaciendo…Lo hice, volví a nacer. Gracias a esto pude entender muchas cosas. Hoy el concepto de asanas es un detalle, que para muchos sigue siendo importante, por supuesto, incluso para mí, pero desde otro lugar. Y ésto me remonta a la caminata al templo de Chamundi Hill en Mysore, a mis promesas escalón por escalón, creyendo en lo milagros, al Vipassana realizado en Kerala, a mis limpiezas, a la creencia de que todo, todo lo que me había llevado a India tenía una dirección, un propósito. Que había tomado la decisión de vivir en India, porque realmente lo que estaba buscando era cambiar mi vida radicalmente, encontrar eso de los que todos hablaban en libros que había leído…la entrega absoluta, la devoción…y lo sentí, lo viví y ahí fue cuando me arrodillé por primera vez ante un Dios, con mi cabeza baja, mis ojos cerrados…iba sola todos los días al templo de Ganesh a hacer la puja (purificación) , todos los días comiendo el prasad (comida purificada en la puja) orando y metiéndome en un templo donde no iban occidentales. Creyendo en Dios…era tan firme mi convicción que yo misma estaba sorprendida. Daba vueltas al árbol sagrado,que se encuentra en ese  templo, aprendiendo paso por paso el recorrido que hacían los Indios, me enseñaron ellos mismos a creer, a sentir. Elegí vivir como ellos y me sorprendí como esta vivencia dejo una huella en mí, una huella tan marcada que hace que mi vida sea distinta todos los días. Creo en lo superior y esto me llena el alma. Hoy, puedo ver también como en mi familia éste concepto devocional, de creer en algo que no es visible, siempre estuvo. Entonces vuelvo a sentirme una niña muchas veces, a escuchar los cuentos de mi abuela antes de irme a dormir, a escuchar las historias de mi abuelo sobre las estrellas en el cielo las noches de verano en el patio de su casa, me remonto a mis abuelos, los seres mas genuinos que tengo recuerdo de haber conocido.Ojalá desde donde esten puedan verme. 

Surrender, la entrega absoluta. Así vivo.

Todo lo que comparto en mi blog, es parte de eso. Lo hago sin esperar nada a cambio. Sólo por el hecho de compartir y aportar mi granito de arena para cambiar algo en la vida de otros y quizás porque no…llevar  India a la casa de todos los que leen. Eso me hace muy feliz.

Nunca imaginé que iba a dar clases a Indios en India, la vida es maravillosa. Mi Maestro me dió esa  oportunidad; recuerdo que yo me encontraba en el hospital, cuidando a mi amiga Claudia de Costa Rica, cuando recibí la llamada de que necesitaba que lo reemplace, de hecho le dije que no podía, que mi amiga estaba enferma. Él me dijo que una oportunidad así no se daba todos los días, que no hay occidentales que les sea fácil dar clases en India…que era un llamado que tenía que decir que sí. Entonces le dije a Claudia lo que sucedía, ella tan hermosa, me dijo “Vaya nomás, vaya nomás…! Es una gran oportunidad para usted“ Yo le dije que al finalizar la clase iba a regresar por ella. Así lo hice. Contándole lo maravilloso que había sido. Estaba muy nerviosa. Dar una clase en mi escuela, en ese lugar tan mágico, recitando el Mantra de apertura de la clase, tratando de ser lo mas simple posible, tratando de lograr ese clima que se respiraba en las clases con Chidananda. Mi Maestro me decía todo el tiempo: “Be simple, be perfect Mariana, that is everything in life”

Estaba emocionada y me sentía realizada. Otra vez la entrega absoluta. Surrender.

Respeto.

Aquí en Argentina todos los días me levanto, voy a mi altar, prendo una vela y respiro. Me entrego. Creo mi día. Traigo India a mi casa, a mi familia, a cada uno de los que lee el blog, a cada uno de los que toma mis clases, a cada uno que quiera conocer.

Confío.

Hace poco volví de una experiencia maravillosa en el Bolsón, en la Patagonia Argentina. Conocí muy lindas personas y también sentí un lugar muy genuino, muy parecido de donde provengo. Me sentí muy cómoda. Tienen un muy buen nivel de práctica y realmente están y viven en Yoga. Agradezco la invitación de Germán Garro, que me brindó la posibilidad de conocer a muchas personas que habían leído el blog acerca de India y me dió la  oportunidad de brindar lo aprendido allí. Una de esas personas me dijo que gracias a que leyó mi blog tomó coraje y decidió dejar todo e irse a vivir al Bolsón…me lleno de emoción. Hoy escribo este capitulo mientras escucho un disco que me regaló, se llama: “Te alejas de los nombres” si quieren saber más pueden ingresar aquí: tealejasdelosnombres.tumblr.com , muy linda música. Inspiradora. Muchísimas gracias.

Así, conociendo más a todos me topé con otra persona especial, que con mucho amor me abrió su corazón y a la cual le cedí mi Ganesh, mi Dios que traje de India, que ya me había acompañado toda mi vivencia allí, y sentía, desde que llegué a éste país que lo tenía que ceder, no había encontrado a quién hasta que llegué al Bolsón. Espero que ilumine su camino, es mi más profundo deseo. OM

Siempre cuando siento una entrega, lo hago, cedo, confío. También me paso en Vipassana, al finalizar el curso le entregué mi Mala (collar de meditación)  a mi compañera, a la que dormía cerca de mí y me acompaño en silencio por 10 días. La entrega absoluta…esas entregas que me limpian de alguna manera. Me hacen aprender mucho sobre el desapego y ésto es todo el tiempo… Recuerdo que en mi primera vuelta de India a Argentina, regalé toda mi ropa, me quedé con lo justo y necesario, doné toda mi ropa al centro Hare Krishna sobre la calle Ciudad de la Paz. Quería vivir muy austeramente y sentía que tenía muchas cosas de más, que no usaba, que ya no encajaban en mi vida.

Esta entrega absoluta también me remonta de nuevo a India, otra vez…cuando dí clases a los niños en las afueras de Mysore. Sin esperar nada a cambio, lo único que quería era ver esos ojitos brillantes en cada clase. Ir hasta ahí era un viaje largo, pero me llenaba el alma hacerlo.

La vida esta cargada de sorpresas y es maravillosa si tenés los ojos abiertos.

Así, sorprendiéndome con mas experiencias que me llevan a un lugar muy mío y de amor, vuelvo a India. Recuerdos que vienen a mi mente…es que logro así asimilar vivencias, experiencias. Vivo y recuerdo por ejemplo cuando le daba clases a mi amiga Gayatri en mi casa de Mysore. Ella  nunca me contó hasta el final de mi viaje, que había  tomado clases con Pattabhi Jois desde que tenía 15 años, en su antigua escuela en el barrrio de Lakshmipuram. Hoy más de 15 años después, casada y con una hija, volvía al Yoga diciéndome que había encontrado en mi voz ese espíritu noble…y me hizo llorar de la emoción.

La vida siempre me sorprende, pero más que sorpresas, los tomó como regalos, regalos al alma, frutos…y vuelvo a entregar….vuelvo a dar ofrendas, vuelvo a esa entrega absoluta de todo. A hundirme en mi ser una vez más y contagiar a otros un poquito. 

Surrender, que palabra tan mágica. La entrega absoluta de todos los frutos a los superior. 

Los resultados no son importantes. Seguí TU camino, seguir a alguien es secundario, siempre enseño tratando de que mis alumnos no me necesiten, que puedan solos…
Seguir a alguien es secundario, en cambio el Respeto; eso es verdaderamente algo Superior.

Gracias- 

OM TAT SAT 

Aqui mi foto subiendo los escalones de Chamundi Hills, gracias a mi amiga Mela, de Costa Rica, por enviarmela.

 

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