1/1/2013


Conocimiento

La vida es un constante fluir de conocimiento, sólo es cuestión de estar atentos a percibirlo.
Cuando nos topamos con gente aprendemos de una conversación, actos, miradas…las miradas son señales de luz. Aprendemos de nuestras relaciones todo el tiempo. Y también aprendemos de los silencios, éstos pueden ser ensordecedores sino sabemos interpretarlos, aquietar nuestra mente y seguir adelante.
Aprendo de mis amigos, de mi familia, de mis alumnos…de mis alumnos aprendo constantemente y éste capitulo es dedicado a ellos.
Cuando empecé en éste camino era bastante distinta y no me abría a sociabilizar con ellos, mantenía una relación mas distante donde me focalizaba sólo en la práctica de Yoga. Con el correr de los años me fui abriendo a otro tipo de conexión, a su vez ellos fueron cambiando en su practica de Yoga y la forma de ver la vida de cada uno fue cambiando también. Hoy puedo ver como muchos de ellos transformaron completamente sus vidas, a algunos estos cambios les llevo 2 años, a otros un poco más y a muchos les esta pasando ahora. Estoy muy feliz que muchos de ellos sean mis amigos y formen parte de mi vida. Es un regalo de lo superior y de dar constantemente. Ellos me enseñan mucho con acciones, con miradas y con su práctica también.
Muchos de mis alumnos se convirtieron en Profesores de Yoga, aprendieron, se nutrieron y decidieron dar, brindar conocimiento. Es muy personal, es algo que se siente o no se siente. Muchos me preguntan como empezar a dar clases…bueno, lo que siempre digo es “se empieza haciendo, no pensando”. Se empieza dando lo que uno recibió. Como transmitir el conocimiento depende de lo que uno absorbió como alumno, pero además depende de como ésta semilla de conocimiento fue sembrada y que cambió en la vida de cada uno. Eso es siempre distinto. Uno puede ir por este camino por diferentes lugares, algunos caminos son mas vertiginosos que otros, pero todos los caminos si se sienten desde el corazón llevan a buen puerto. No hay nada que no sea sentido con un amor genuino que no lleve a algo absoluto.
Lo que importa es regar la semilla del conocimiento todos los días. Por eso recomiendo tomar clases con diferentes profesores para nutrirse de  distintas experiencias. Luego, el corazón se quedará donde empiece a latir mas fuerte. Es así como encontré a mi Maestro, en realidad sin buscarlo, y sólo abriéndome a una práctica certera, mi corazón empezó a latir muy fuerte en Mysore, cuando digo ésto es literal. Escuché esa señal y aposté todo a quedarme a vivir en India. Encontrar a alguien que te guie es mágico y poderoso. Me siento privilegiada por ésto.

 

Con el agua que sigue corriendo bajo el puente aprendo de mis alumnos todo el tiempo y me siento feliz de tenerlos en mi vida. A veces ellos mismos me recuerdan anécdotas de clases de hace mas de 6 años, me hacen reir y emocionar mucho,  si bien yo fui cambiando ellos también lo hicieron y de eso se trata, la relación alumno-profesor va mutando también como la practica misma, en una constante ola de energía.
Gracias por estar ahi siempre, a los que estuvieron en mis clases, a los que están y a los que recién empiezan. Ésto es para ustedes:
Estoy muy orgullosa de ustedes, del crecimiento constante, de esas toallas mojadas y llenas de sudor. Estoy orgullosa de los que reman sin cesar las olas de la vida, me hace feliz verlos crecer todo el tiempo.
 
 
Foto
Continuemos con el año que empieza, después de haber pasado el año nuevo anterior en India, recordé como es estar rodeada de ashtangis de otras partes del mundo, todos sentados en la misma mesa, charlando de como se vive en diferentes países, contándonos anécdotas de diferentes prácticas, de lugares que conocimos, compartiendo el conocimiento de cada uno. Y así es como nos nutrimos en Mysore, entre toallas llenas de sudor, nos tomamos un chai o un coco, mientras caminamos por las calles angostas charlando y visitando diferentes lugares. 
Recuerdo mi escuela de Yoga, con sus puertas pequeñas, donde solía practicar todas mis mañanas. Por esas puertas pequeñas en donde teníamos que bajar nuestras cabezas para poder pasar, ésto es así en casi toda India, ya que es una forma obligada de hacer una reverencia al entrar al shala. Que maravilloso ser respetuoso de las tradiciones y compartilas, verdad?
Hace poco iba caminando por la calles de  Buenos Aires y entre todos los carteles que vi, se me aparecieron, al juntar las letras de un anuncio, las iniciales de BNS (BNS Iyengar) y sonreí mucho. Que lindo recordar India en Argentina y de alguna manera poder transmitirlo. 
Gracias, ojalá sonrían conmigo mientras leen.  
Om tat sat.