Capítulo 2: Mysore

 

Mysore es una ciudad colorida y cosmopolita.  Podes recorrer muchos lugares. como por ejemplo: el mercado de frutas y verduras, el templo Budista, la fábrica mas grande de Sándalo, Parques tradicionales rodeados de palacios,  también encontrás mucha vegetación. Si te alejas un poco de la ciudad, hasta podés ver elefantes. De los templos mas famosos está: Chamundi Hill, se llama así en honor a  Chamunda, la Diosa protectora de Mysore, su templo se encuentra en lo más alto de las colinas  de la ciudad,  presencié ahí una Puja, una celebración de purificación, y salí renovada, distinta. Sentí que solté algo de mí que ya no tenía que estar. Salí con otra energía.

Ir al  mercado de frutas y verduras vale muchísimo la pena. Es enorme, toda una manzana. Podés encontrar gran variedad de vegetales, frutas y flores exóticas. Como si ésto fuera poco hay también: inciensos, bijouterie, artesanías hechas en madera, mucho sándalo, guirnaldas hechas a mano, ropa, Japa Malas (rosario Hindú), cuadros , etc. Muchas cosas. Mysore tiene el mercado más abarcativo del planeta. Allí mismo fabrican los inciensos, los perfumes naturales y te quieren llevar a que te compres todo. No es chiste, quieren que compres todo el mercado, de verdad.

Hice uso de varias de las piscinas de los hoteles para turistas donde pagas 200 rupias (20 pesos) y podes pasar el día. Ordenas una hamburguesa veggie de almuerzo más un zumo de Ananá, agarrás una reposera y al sol se ha dicho! Ése era mi plan los días libres, es un plan excelente cuando necesitas unas vacaciones de India; estando en la India misma. Más de una vez lo necesitas.

Los fines de semana se puede observar el Palacio de Mysore, éste se ilumina completamente sólo una hora, los Sábados y Domingos. Es una de las más lindas atracciones que tiene la ciudad, ves a Indios de diferentes localidades mezclados con turistas de todas partes del mundo observando una misma cosa, todos fascinados cuando el Palacio enciende sus luces, es un momento mágico.

Y así, recorriendo lugares tradicionales, probando comidas diferentes, estudiando mucho  y algo de relax, ya me quedaban dos semanas.

Esos dos meses en India estuve conociendo gente que vive el Yoga todos los días de su vida. Me hice muy amiga de algunos de mis profesores. Lo cuál me liga profundamente a ese lugar. Traté de meterme en su piel, aunque es muy difícil, traté de imaginarmelo.

Mi interés por saber más sobre filosofía me llevo a descubrir que todo lo que yo había leído en libros acerca de la vida de un Yogi, existe. Es real. Hay gente que nace en éste ámbito y vive toda su vida de acuerdo a él. Hay gente que se levanta a la mañana y lo primero que hace es recitar mantras. Antes, incluso, de lavarse los dientes. A ésto le sigue una secuencia de prácticas que realizan todos los días, sin excepción, desde que son niños y durante toda su vida. Disciplina pura. La mayoría de los Maestros de Yoga son muy religiosos y eso traza una línea muy difícil de cruzar. Esa línea parece delgada desde cierto punto, pero no lo es. Somos dos mundos totalmente diferentes. 

Pero aún así, y con todas éstas diferencias, soy amiga de mi Maestro y guía en éste camino. Es uno de los motivos por el cual volví a India por segunda vez, después de haber hecho Europa.

 

artesaludable

Mi Maestro nació en India y desde chico practica Yoga. Su padre estudió 20 años con BNS Iyengar , uno de los discípulos del gran Krishnamacharya. Desde que es un niño convive con ésta filosofía desde que se levanta por la mañana hasta que se va a dormir. Y eso se le nota.  Es muy difícil para nosotros los occidentales entender una vida entregada al Yoga por completo. Él es  un ser que vale la pena conocer. Definitivamente. Aprendí mucho con sólo observarlo en algunos de sus silencios así como también en el tiempo que se tomó a contestar todas mis preguntas. Fue y es un honor para mi conocerlo.

India es un país pacífico donde conviven mas de 1.100.000.000  habitantes y aunque no todos los Indios practiquen Yoga, son Yoga. India, toda ella, es Yoga. Es Yin y Yan.  Caótica y luminosa. Si un día te subís a un Rickshaw y te encontrás en el medio del caos del tránsito, entre los bocinazos y el ruido ensordecedor (manejan a lo loco) y hay un momento en el que vos ves que están a punto de llevarse puesto uno a otro…respirá, no pasa nada  Ellos se miran entre si, se sonríen, mueven las cabezas y continúan su camino. Lo viví.

Pensé en ese momento que me moría, me dije a mi misma: “Bueno Marian, tuviste una vida  muy buena, hiciste muchas cosas que te gustaban, viajaste mucho, llegaste a India y paf …“Pero no, salí ilesa. Ni un rasguño. El chofer me explico que si nos teníamos que morir  ese era nuestro destino y no podíamos hacer nada para evitarlo. Hay algo que ya está escrito y es así.

Los Indios NO se preocupan demasiado por el FUTURO, viven el  PRESENTE. Consideran que vos estás acá por algo y sino entendes eso, es una búsqueda que deberías empezar a caminar. 

No importan las castas, si tienen dinero o no, si son jóvenes o viejos, si son hombres o mujeres. Creen en el Destino, adoran mínimamente a 5 dioses, son lúdicos y saben que por más que estén apurados, si tienen que esperar sentados  horas para un trámite, pueden hacerlo sin crisparse. Cuando en India te dicen: “Wait me five minutes, please”, no lo creas. Cinco minutos Indios pueden ser: media hora, una hora o dos.

India también es cruda, la pobreza está a flor de piel en todos los lugares a donde te dirigís. Pero dentro de esa pobreza y simpleza que ves, no hay violencia.

Un Sábado yendo  al Mercado a comprar unas frutas, unos niños que estaban jugando al Cricket en una esquina me empezaron a perseguir, “Madam Madam, wich country madam?”

Argentina, respondí. Y me respondieron:“Yes! We know Argentina, Messi, Messi !!”

Que los niños de 9 años supieran quien era Messi me sorprendió. Yo a duras penas sé en que equipo juega. Seguí caminando y escuché de fondo “ Picture, picture Madam”. Ok, dije: “One picture“ (las sonrisas de esos nenes valen veinte fotos juntas). Después de eso uno de ellos me dice con una sonrisa “Oh don´t go, it´s one coin “ Me quedé un segundo y me empecé a reir. Sí, terriblemente adorables. Les dí todo lo que tenía encima, las frutas y el vuelto.

Aunque faltaba poco tiempo para irme sabía que iba a volver pronto, no sabia cuando, pero tenía la seguridad de que si. Quería regresar a aprender más, no leyendo India desde un libro. Viviéndola.

Entre todas las personas que conocí durante esos dos meses, empecé a frecuentarme más con un chico de Hungría. Lo había conocido en una cena típica donde nos juntábamos estudiantes de varias escuelas de Yoga.

Tuvimos una conexión especial desde que lo conocí. Es encantador, tiene magia y  muy buen sentido del humor, siempre está con una sonrisa. Su  práctica de Yoga es súper linda, prolija y dedicada. Tiene un tatuaje enorme en su espalda  que me llamó poderosamente la atención. Con letras grandes, rojas y negras, mezclado con un fuego intenso tiene escrito: Freedom. Yo lo apodé “Freedom boy”. Siempre íbamos a cenar, me llevaba en su moto a recorrer  todo Mysore. Viajar con él era muy divertido y seguro. Es fanático de las motos y maneja muy bien.

En mi fiesta de despedida, él estaba rodeado de una energía particular, no se muy bien como explicarlo,  habíamos compartido muchos momentos juntos, almuerzos, salidas a recorrer la ciudad, cenas y clases.  Pero esa noche, cuando me miraba, lo hacía de otra manera, me quería decir algo más y yo lo sabía.

Entre paseo y paseo, mi último día antes de irnos a desayunar, se bajo de su moto, me miró profundo con sus ojos celestes y  me dijo muy seguro de lo que me estaba diciendo: “ I like you.. im pretty sure you could be my future wife. Who knows?……” Yo pensé que me estaba haciendo un chiste, pero no. Iba bastante en serio. Me enterneció profundamente. Éramos muy amigos y yo estaba en un momento donde no estaba para empezar nada y menos para terminar un romance sin haberlo empezado…pero nos besamos. Y eso cambió todo.

Me despedí de India viajando en su compañía, andando en su moto respirando el aire de Mysore y sintiendo mi corazón latir fuerte. Mi último día llegaba a su fin.

Nos dijimos que quizá nos volvíamos a ver, quien sabía cuando, pero seguramente iba a suceder.

Me fui emocionada de India, había encontrado mi lugar preferido en el mundo y podía ser quizá el comienzo de algo más…

Cuando llegué a Londres…

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