4/06/2012

Miradas

 

Luna llena en Mysore. Día de descanso. Practicando meditación en mi cuarto, calor. Se viene dentro de unos días el Monzón, la temporada de lluvia. Ya estoy vibrándolo y también vibro la llegada a Argentina. 
Después de medio año de vivir en India, siento que es tiempo de volver. Siento muchas cosas y una de las principales es que siento que yo no elegí a India para vivir, sino que India me eligió a mí para que me nutriese de su energía. 
Me siento distinta, pero no sé muy bien como plasmar ésto que siento con palabras. A veces las encuentro…otras veces las palabras no vienen a mi mente….y no las busco más…
Luna llena en el Monasterio Budista. Ésta época del año es bien rica y propicia para todo lo que anhelamos. Los resultados de todas  las acciones  que realicemos (entre 25 de Mayo al 22 de Junio) se multiplicarán  por miles. Los budistas toman como fecha especial el día 7 de Junio. Meditar, hacer Yoga, pensar en positivo, usar la conciencia todo el tiempo, brindar amor, compartir, abrazar…sonreir! Son todas acciones puras que podemos realizar con nosotros mismos y con otros. 
Los budistas tibetanos viven en India hace varios años. El Dalai Lama vive en Dharamsala, pero toda India alberga a millones de personas de la comunidad tibetana a raíz de los conflictos que tiene China con el Tibet. 
Particularmente es la tercera vez que voy al Golden Temple (así se le llama al Templo Tibetano), siempre fuí con diferentes personas, pero siempre descubro cosas nuevas. Aquí, mas abajo, comparto una foto dentro del monasterio.
Éstos banderines de oración  tibetanos que ven aquí están alrededor de todo el templo, de todas las casas y cantinas dentro de la comunidad. En las cantinas tibetanas se puede degustar deliciosos platos caseros acompañados por un riquísimo té típico de éste país. 
Cada color que se ve en los banderines simboliza un elemento: Azul, el blanco, el rojo, el verde y amarillo tienen respectiva relación con los cinco elementos de la cultura tibetana: cielo o espacio, viento, fuego, agua y tierra. Los banderines se encuentran impresos en una tela fina con los mantras de oración o plegarias inscriptos en cada color. Deben colgarse donde sople el viento, los días Viernes o días de luna llena, como hoy. 
Desear algo desde el corazón y colgar el banderín empezando por el color azul y terminando en el amarillo, mirar al cielo y saber que el viento se encargará de llevar las plegarias a Dios….hermoso. Sencillamente hermoso. 
Creencias que permanecen y energías que se sienten desde el suelo hasta la punta de  mi cabeza. 
Entre éstas creencias milenarias se mezclan un montón de historias. He visto a familiares de los niños hospedados dentro del monasterio yendo a visitar a sus hijos, solo por el fin de semana. Ví a abuelas y madres tibetanas orar  desde principio a fin de la ceremonia de Saka Dawa. Sonreían y trataban de comunicarse conmigo. No hablan Inglés… es otro idioma, el de las sonrisas y las miradas profundas. 
También ví como niños corrían en el medio del patio tratando de jugar a una especie de mancha entre ellos. Son los mismos niños que se levantan a las cuatro de la mañana a meditar y a recitar mantras, a éstos niños también los vi jugar al fútbol y gritar goles. Quién dijo que los monjes no se divierten? Se divierten y mucho.  
Recién hace un ratito nomás terminé de meditar y me dieron muchisimas ganas de escribir y compartir. 
Ésta foto en el medio de las banderas tibetanas es una de mis preferidas. Aquí, en éste lugar sopla el viento muy fuerte…siento que toco el cielo y no exagero.
Tengo un montón de sensaciones y emociones mezcladas…sigo sin encontrar las palabras justas. Hoy es un día así, sin encontrarle palabra alguna a nada, a veces no hacen falta…verdad?
Sintetizo todo lo que siento diciendo ésto:
“En todo lo que pongas corazón, va a tener mas fuerza que cualquier otra cosa en el mundo, porque eso es lo único que te vas a llevar de aquí”
Selva M. Alegre.
Me siento tan emocionada y privilegiada que tengo los ojitos brillantes.
Gracias India.