Sol/Sal…tando

Qué decir de los tantos «no puedo» que me dije y que tuve en la vida. Pero sigo asombrándome de la capacidad de auto-superarnos a nosotros mismos y me pone feliz que exista una disciplina como el Yoga que nos haga conocer nuestro propio poder interior.

Me encuentro en Mysore, al sur de india, hay muchas cosas que cambiaron desde mi último viaje, muchas personas van y vienen todo el tiempo y me voy re-acostumbrando a todos esos cambios otra vez. Cuestan las despedidas, las llegadas y de nuevo salirse. Uno va entiendo de que se trata esto del desapego, ya que el vinculo con las personas aquí es profundo e intenso.

Hoy ya casi para fin de año, mi profesor me pidió que diera clases en el Shala. No esperaba que India me abrazara tan fuerte otra vez, creo yo o pienso…o siento que me estaban esperando. Soy demasiado feliz en este lugar, hay una energía que se impregna como un sello en cada extremidad de mi cuerpo y en mi corazón, y esta energía queda grabada y me gusta compartirla. Para mí es un honor que me estés leyendo, así como es un honor que mi Maestro me permita enseñar en su Shala. No es común, soy mujer…eso en India es impedimento para muchas cosas y ademas soy extranjera, lo cuál es aún mas complejo. Pero la verdad, así con todo mi rock, con todo mi Yoga, cada vez que vengo me re-invento a mi misma. Esto es posible porque creo que cuando te entregas, existe un abrazo cósmico que te lo entrega todo.

Empecé este texto refiriéndome a  la cantidad de veces que dije «no puedo»,  la verdad es que muchas veces, pero muchas. Pero a la vez no dejé que esto me ganara, alguna vez las cosas no salieron como esperaba y quizás sangré un poco, pero las cicatrices son enseñanzas para no volvernos a cortar con la misma rama, verdad?

Estoy incrementando mi fuerza en la parte superior de mi cuerpo, sobre todo de abdomen, ya que recientemente me he hecho estudios aquí en Mysore donde tengo una lesión en la parte baja de la espalda es algo que me había sucedido en Buenos Aires como seis meses atrás, practicaba en mi casa y de repente me quedé dura, no pude bajar mi pierna, no pude moverme mas hasta que tuve que ir al médico, en la guardia de la clínica me dijeron que era un dolor de espalda común, que no me preocupara, que es normal…yo sabía que esto no era normal, sé diferenciar entre un dolor muscular y el de un nervio… Entonces, fui al otro día y me dijeron lo mismo, que tomara un calmante y que con eso iba a estar bien. Bueno, traté de no pensar mucho, volví a mi casa acompañada de mi alumna Carla que me cuido en todo momento de que no hiciera ningún mal movimiento, hice cama, me puse calor, tomé eso que me dijeron, el dolor se fue pero algo raro había quedado ahí y yo lo sabía. Continué mi practica y cada tanto el dolor volvía…al llegar a Mysore, me hice la resonancia magnética que no me quisieron hacer en Buenos Aires, yo no sé porque los médicos no quieren hacer este estudio, porque se niegan tanto cuando un paciente se los pide, en fin…resumiendo un poco todo, entré a ese lugar frío en compañía de Carla y mientras de fondo sonaba 50 cent… a las dos horas me dijeron lo que tenía y que es bastante común…lo cuál es cierto, pero bueno no puedo evitar hacer todo lo posible para estar mejor, tratarme con Medicina Ayurveda (en otro post les voy a contar bien de que se trata) y además ir fortaleciendo los músculos del abdomen y espalda con mas intensidad, digo no lo puedo evitar, pero en realidad lo que trato de hacer es evitar algo peor en el futuro. Entonces ya no existe el «no puedo» ahora lo único que vale es «ir por eso»

Mi practica esta firme y consistente mas que nunca, pero debo modificar algunas cosas debido a este dolor. Ahora sé lo que tengo entonces también sé como cuidarlo. Estoy entusiasmada, ha sido un gran IndiaYogiTour y ahora va decantando un poco todo lo que fue el viaje. Muchas enseñanzas rodeada de mis alumnos y mi profesor. Muchas emociones mezcladas y muchos regalos de la vida. Uno de los regalos sin esperar, sin buscarlo es enseñar en el Shala, aquí en Mysore, es un honor y me siento profundamente agradecida, como si caminara entre las nubes….pero también estoy aprendiendo a caminar y sostenerme con mis manos. Cada vez que viene a mi mente uno de esos «no puedo» pienso en algo que me haya costado mucho en la vida, no en el Mat de Yoga, sino en mi vida cotidiana, pienso en esas cicatrices, en ese dolor…y esta vez me dije «Nunca más» y entonces salté. Así el tiempo se detuvo, cinco segundos…diez…no lo sé, solo se detuvo.
Todo se detiene cuando hago Yoga, es por eso que amo esta practica, porque creo y siento que arriba de mi Mat no existe el tiempo.

«Cuando avances en la vida, verás un gran abismo. Salta; no es tan ancho como crees» – Joseph Campbell