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1er capitulo                                                                                                                                        

Jueves, 3 de noviembre de 2011

 

Es raro escribir sobre mi viaje que comenzó hace ya casi 10 meses. Pero siento en el alma la necesidad de plasmar todo lo que fue para que me puedan entender, amigos y alumnos, porque es que dejo todo y me vuelvo a ir pronto.

Partí a la India el 27 de Enero del 2011, sin ninguna expectativa. Sin mucha idea de cómo iba a ser. Sabía que era parte del camino que elegí para mi vida, el Yoga. Pero honestamente no sabía que me iba a fascinar tanto ese país. Se dice que India es la madre de todo, pero yo no sabía porque, hasta que llegue. Salí de Buenos Aires, haciendo escala en Londres. Mi inglés era bastante básico.

 

Iba a realizar uno de los sueños de mi vida, viajar a la India y realizar un profesorado de la disciplina que estudio allí. Mi plan era hacer dos meses India, dos meses Europa para conocer un poco más el mundo. Llegar a India fueron casi 30 horas de vuelo, con las escalas incluidas. Durísimo. Agotador. Si lo pienso juro que me duelen los músculos ahora mismo. Pero bueno…Si valió la pena ? Si, claro, es el mejor viaje que hice en mi vida. Llegué a Bangalore a las 3 de la mañana. Me tomé un taxi hasta Mysore. Total del viaje casi 33 horas, tenia los ojos chinos.

 

En el camino hasta Mysore el chofer me pregunta si quiero un Chai ( té indio), pienso en el agua…” Estará bien? Me lo tomo o no? ” Bueno, pienso dos segundos mas y le digo que si. Se baja, compra dos y seguimos viaje. El paisaje desde Bangalore a Mysore es bien colorido. Ves desde un Mc Donalds, una cancha de Cricket y plantas de café en la ruta. Todo esta junto. Mas adelante me dí cuenta que en India todo es así. Todo esta junto, entre estas polaridades esta el Yoga, se respira y se medita en el medio de un país con muchos contrastes. Y se convive con todo eso.

Cuando llegué a la escuela no entendía el Inglés que hablaban, no era Inglés, nunca había escuchado esa forma de pronunciarlo. Juro que no entendía nada. Me pregunté a mi misma si había prestado suficiente atención en mis clases en Argentina. Me quede esperando para que me dijeran donde iba a hospedarme, todo la comunicación era en Inglés- Indio, mas una mezcla de señas que no se si era entendible para el que mirase desde afuera.

Yo había reservado un cuarto previamente antes de viajar. La casa donde iba a vivir quedaba al lado de la escuela, eso era muy cómodo. Cuando me mostraron el cuarto, lo miré muy detenidamente “ todo es muy simple “ pensé. Una cama de dos plazas, sin muebles y una manta. Un baño con inodoro y agua caliente, eso en India es un hallazgo, asique me dije “ sí, vivo acá a partir de ahora “ Y comencé a vivenciar la experiencia mas increíble que conozco. 

 

Pasé mis dos primeras semanas tratando de descifrar el inglés en que hablaban y traté de adaptarme al clima. En esas dos semanas me enfermé: diarrea, fiebre…me sentía pésimo. Hablar todo el tiempo en Inglés, mas el ruido alrededor, aclaro que cuando digo ruido no es solo el tránsito, es ruído; quilombo, bocinas, gente gritando, caos. Mas el pensar todo el tiempo en Ingles, mas la comida picante; perdón debo decir super picante. Todo eso me creo un poco de stress, no daba más.

Me pregunté varias veces que estaba haciendo ahí, porque había ido, porque había ido a India si estaba super cómoda en mi departamento en Argentina, porqué me moví tanto para estar en el medio de un país totalmente desconocido para mí sin entender nada. Estaba a miles de kilómetros de mi casa, con casi 9hs de diferencia horaria. No hablaba casi con nadie las dos primeras semanas, lloraba todas la noches por la impotencia de no entender el idioma, de sentir agotamiento, de sentir que me quería volver, no soportaba el ruido, el calor intenso, la gente tirada en la calle…

Quería volver a la comodidad de lo que ya conocía, a mi casa con aire acondicionado, a practicar Yoga en mi estudio en el barrio de Palermo, a mis zapatillas cancheras, a tomar mi Chai en Starbucks, a charlar con mis amigos de lo que había hecho el fin de semana, de repente no era mas OM, estaba confundida, mareada, tenía miedo de no soportar una semana mas ahí.

Pero con todo esto en mi cabeza, había algo en mi corazón que me decía que me tenía que quedar y seguir levantándome a las 5am, saludar al sol y seguir con toda mi rutina de estudios que me llevaban todo el día. Que era una prueba para mí, que las olas del mar ( mi mente ) se iban a calmar. Había algo dentro mío que ya se había enamorado de éste país y yo no me había dado cuenta. El teacher Training empezó los primeros días de Febrero.

La clase de Ashtanga era de 6 a 8hs, luego un buen desayuno, Avena con bananas. Me sentía muy débil y ése era mi desayuno preferido en el bar de la escuela. Después tenia clase de Filosofía y Pranayama , de 10 a 13hs. Almuerzo liviano. Luego la clase de Ajustes, donde te enseñan como asistir a los alumnos, eso era alrededor de las 15hs, duraba una hora y media. A las 17hs clases de Sánscrito, hasta las 18hs. Cuando salía de ahí, me tomaba un lemon lassi, que es una mezcla de Yogur natural con limón, y me iba a la cama directo, sin escalas. Sin cenar. El teacher training con éste ritmo duró 6 semanas. Fue duro, pero después de las dos primeras semanas todo fue cambiando de a poco.

Empecé a entender mas cosas, mi Inglés mejoró bastante y en las clases entendía todo. Me habia hecho amigos, los mismos estudiantes de la escuela donde iba a practicar. Tuve la suerte de haber tenido a Norah como compañera, una Canadiense con la que me divertí y aprendi muchísimo. La conocí el primer día que llegue a Mysore. Fue amistad a primera vista. Estuvimos esas seis semanas juntas de aquí para allá. Conociendo un poco la ciudad los fines de semana, cuando teníamos tiempo libre. Fuimos a varios lugares, poco a poco me empezaba a gustar esa ciudad. La diarrea y el mal humor habian quedado atrás.

Al final del profesorado, Norah recibió una invitación de su novio John desde Londres, en la cual él le regalaba una estadía por un fin de semana en un Hotel cinco estrellas en Goa. Norah vino corriendo a contarme: Mariana Mariana guess what ?!! John tambien te invito a vos !!! Ahhhh no lo podía creer, me había invitado a mi sabiendo que era la amiga de su novia y quería que ella la pasará bien y estuviese acompañada por su ” Yoga Sister” , asi nos habíamos apodado la una a la otra. Saltabamos de la alegría. Era como la recompensa a todo el esfuerzo que habíamos hecho. Festejamos abrazandonos y gritando a lo loco. Eran las 9 de la noche, Mysore es bastante silencioso a esa hora. Esa noche dormí fascinada con la idea de viajar a Goa y seguir conociendo India, me fascinaba la idea de estar ahí mas tiempo y mas tiempo.

Este es el principio de un gran viaje, que empezó con algunas incertidumbres y hoy si miro hacia atrás veo solo certezas. India me dio la oportunidad de reafirmarme en mis convicciones. Me hizo dar cuenta de quien soy y de porque estoy acá en esta tierra. Después voy a entrar en detalles de lo que fue Goa y mas de Mysore. Pero lo que no puedo dejar de decir es que India es un antes y un después en mi vida.

 

Con el correr de los días fui sintiendo que yo ya había estado en ese país antes, me resultaba todo muy familiar. Era raro, me sentía como en casa. Hacía como un mes y medio que estaba ahí. Ya madrugar y practicar con el cuerpo medio dormido medio despierto no me costaba, el cuerpo se acostumbro a la disciplina. Sudor, todo era sudor. Y luego la recompensa a la tarde que podia ser un lemon lassi o un Chai, me fascinaba.

Pasaron los días entre charlas y charlas en el café de la escuela me hice de varios amigos. Sam, un francés muy canchero, Clara una Neoyorkina que hablaba español. Me reencontré con dos amigos Argentinos Camilo y Eliana, que tambien son ashtangis, me ayudaron mucho con mi Inglés y me dieron un empujoncito para entrar en sintonia. Pasamos por varias excursiones juntos. Tambien conocí a Julia, una Polaca con una sonrisa gigante que hablaba en un Inglés muy prolijo. Pegamos muy buena onda entre todos.

 

Se vino el examen de fin de curso. Estaba bastante nerviosa. Estuve escribiendo filosofía en Inglés durante 45 minutos. Mas el examen oral que son preguntas muy especificas acerca de la serie de Ashtanga y algunas cosas sobre la teoría.

El resultado ? Había sacado la mejor nota. Cuando me lo dijeron no lo podia creer, estaba super contenta, mi Maestro me sonreía y aplaudía. Yo, roja como un tomate me levanté, agarré mi examen y me volví a sentar. No podía hablar. Pero estaba feliz. Había estudiado muchísimo en un idioma que no era el mío, nunca lo había hecho hasta ese momento.

Esa noche salimos a cenar todos los estudiantes de la escuela, era el último día de Norah en Mysore. Era su despedida, disfrutamos del banquete con casi 25 personas de todas la nacionalidades del mundo, Alemanes, Coreanos, Ingleses, Franceses, Americanos, Hungaros, Suizos, Noruegos, Chinos, Japoneses, Taiwaneses y nosotras. Al otro día salíamos para Goa, teniamos la sonrisa dibujada en la cara.

 

Decidimos alquilar un Remis, Goa está a 9 hs desde Mysore. Mejor remis que Bus, pensamos. Bus son 15 hs, el remis era un poco mas caro, pero no nos importaba ibamos a un Hotel 5 Estrellas. El dia anterior fuimos al centro, entre el ruido de las bocinas y el caos del tránsito, nos paramos en el medio de la agencia de taxis y remises y gritamos las dos a la vez: “ Quien nos lleva a Goa mañana a la noche? No pagamos mas de 6000 rupias ” ( son 600 pesos ), vinieron como 15 personas alrededor, les miramos las caras a todos, uno por uno. El viaje salia 9000 rupias, pero peleamos el precio, en India todo es así, eso me lo enseñó Norah que ya era la segunda vez que iba. Elegimos al chofer que se nos acerco a lo último, tenía el mejor auto y cara de bueno. Tomamos nota de la patente del auto, se lo pasamos a Shantala, la manager de la escuela. Por seguridad, nunca se sabe. Al otro día Norah se despidió de todos en Mysore, el remis nos paso a buscar y partimos a Goa. En el viaje no podíamos hacer otra cosa que dormir.

 

Cuando llegamos eran las 9 de la mañana, vimos que era el Hotel mas hermoso de la zona, desayunamos antes de ir a la habitaciones. Mientras esperabamos para hacer el check-in nos dimos cuenta de que había una fiesta, no sabíamos muy bien de que se trataba hasta que vemos a un chico que se nos acerca y nos dice: Chicas de dónde son? Bienvenidas a India! Está es mi Boda y están invitadas, pasen!

 

Asi nos recibió Goa, que mas podíamos pedir. Todo el Hotel era una Fiesta. Las Bodas Hindúes duran 3 días, nosotras habíamos llegado en el segundo, en la mitad. Se casaba una pareja de Mumbai. Fue la primera vez que vi mujeres Indias con polleras cortas. Nunca hasta ese momento habia visto eso en mis 6 semanas anteriores. Era una familia millonaria de Mumbai y festejaban a lo grande. Conocimos muchas personas allí. Hablamos con los familiares, nos sacamos fotos, bailamos desde la música tipica de ese país hasta David Guetta, no lo podíamos creer. Fue la primera vez que comí chocolate en un mes y medio, había adelgazado 5 kilos con la práctica intensa, pero bueno estaba ahí en Goa y sentía que lo tenía que disfrutar. Comí como cinco trufas al hilo. Sin respirar, creo. Norah tambien. Comimos, bailamos, disfutamos y nos reimos mucho.

 

Charlamos con muchas de la mujeres presentes, entre ellas la madre la novia, orgullosa de su hija, nos decía que venian de una clase social alta y que su hija se iba a casar con alguien de su misma casta. Nos contó que arreglaron el matrimonio un año atrás y que estaban felices de haberlo concretado.

La vida para la mujer en la India es bastante dura a mi modo de ver. Es una sociedad bastante estructurada. Tienen horarios muy estrictos para volver a sus casas. No hay mujeres caminando solas por la noche. Y si caminan de día por la calle, es con los los hombros cubiertos. Los hombres miran todo el tiempo. Es un país profundo donde nacieron el Yoga y el Tantra, pero lo único físico que se puede compartir con los Indios aparentemente es el Yoga. No te dan la mano, mueven la cabeza lado a lado para decir si y también para decir no. Manejan como locos, sonríen si están por chocar, no hacen sobre mesa, desayunan con picante y te miran fijo si tenés tatuajes. Son muy curiosos, muy.

 

Esa fiesta fue una India que no habíamos visto hasta ese momento. Llena de lujos y fuegos artificiales. Comida para que coman 100 personas durante una semana. Colores y perfumes por doquier. La pasamos bien, no nos podíamos quejar. Pero era una India muy atípica. Al otro día era la ceremonia oficial, nosotras decidimos ir a pasear y conocer algunas otras zonas cercanas en Gokarna, una Región silenciosa y genial en Goa. Nos quedamos en una posada frente a la playa. Extrañaba mi práctica. Y habían pasado solo dos días.

Este es un panorama general de lo que fue la primera parte de mi viaje. Después de Goa decidi volver a Mysore, sí, sentía que me hacía falta volver a casa. Podría haber seguido viajando y conociendo más, pero volví a mi escuela. A mi Maestro. Y aquí es donde comienza verdaderamente todo.

 

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Capítulo 3

Capítulo 4

Capítulo 5

Capítulo 6

Capítulo 7

Capítulo 8

Capítulo 9

Capítulo 10

Capítulo 11

Capítulo 12

Capítulo 13

Capítulo 14

Capítulo 15 

Capítulo 16

Capítulo 17