14/03/2012

 

Capítulo 4: Mis clases en India

 

Después de la hermosa experiencia en Europa, volví a India desde Noruega, en Junio del 2011. En ese mes lleno de intensas emociones tuve la certeza de que tenia que vivir en India al menos la mitad de mi año. En ese momento se me terminaba la visa y tenia que regresar a Argentina. Y así lo hice.

Casi por terminar la Serie 2 de Ashtanga y enamorada de India regresé a Argentina. Contenta y segura de que iba a regresar a casa pronto. Feliz por haber vivido todo lo que había vivido. Aceptación de todo y por sobre todo ALEGRÍA, sabía que todo iba a estar bien, independientemente de lo que fuera a pasar, el futuro ya no me preocupaba, para nada. 

Y así, cuando llegué a Buenos Aires en Julio del 2011, comencé de nuevo con todo, con mi clases, con mi vida cotidiana, aunque con bastantes cambios después de India. Ya me lo veía venir, pero lo tuve que vivir en carne propia, todas las consecuencias post viaje. Ya no era la misma, había estado mucho tiempo afuera, me alejé bastante de la Mariana Alegre que venía conociendo, me reprogramé, fue un reseteo que sentía me hacia falta hace tiempo. Di importancia a las cosas que realmente importaban. India me rompió el molde de todo y me despertó los sentidos para que viera la realidad tal cual es. Esa es la verdad. Hoy por hoy, un año después y ya cumpliendo mi sueño de vivir en éste país, puedo decir que descubrirme de nuevo fue-es intenso y hermoso. 

En Buenos Aires tuve el placer de continuar dando  mis clases, ante un montón de propuestas de trabajar en Centros de Yoga, dije que no a todo. No podía comprometerme con nadie, no podía mentirme a mi misma. Quería volver a India lo antes posible. 

Después de pasar cinco meses en BA, con muchísimo trabajo(clases privadas, clases grupales, retiros de yoga y workshops) compré mi pasaje en Octubre. Me fui de BA en diciembre, para pasar Año Nuevo en India. 

La vuelta a India, fue distinta a las dos veces anteriores. Ésta vez yo sabía que venía por mas tiempo y tenía que ver como me adaptaba a la vida cotidiana aquí. 

Fue dificíl otra vez, el proceso de adaptación me lleva aproximadamente dos semanas. Pero es necesario. Luego de eso, ya me sentía en casa de nuevo. Comencé mi práctica muy tranquila, de a poco, sintiendo cada momento y cada movimiento.

A la mitad de mi estadía en Mysore, me fui a Palolem, Goa, a encontrarme con una pareja de amigos Argentinos que vinieron por un mes. Ellos son Fer y Steve. Fer es Argentina y Steve de India, de la región de Tamil Nadu. Se conocieron viajando por éste país un año atrás, en las calles de Hampi, un pueblito al sur de India, lleno de energía. Son una pareja hermosa y llena de buena vibra. Gracias a ellos le perdí el miedo al mar.

Hace muchos años que no me metía al mar por experiencias que me sucedieron cuando era pequeña. El primer día de playa, me dijeron  de ir al agua y yo puse cara de miedo, entonces me insistieron, me dijeron que me cuidaban y …dije que si. Muchas personas anteriormente me habían propuesto perderle el miedo al agua y ayudarme, pero fue ésta vez  con ellos, que sentí muchísima  confianza.

Me metí al agua, de la mano de Steve y Fer, como una nena. Y poco a poco los fui soltando, primero una mano, luego la otra, hasta que el miedo fue se me fue pasando y de repente …se me paso por completo. Tanto es así, que al tercer día estaba haciendo kayac y llendo de una playa a otra. Nunca había logrado estar tanto tiempo dentro del agua, hubo días que estuve casi una hora. El agua de Goa es super calma. Sentís paz, mucha tranquilidad. Estaba super feliz, con una sonrisota en la cara.

A éste encuentro de Argentos se sumaron Juan, Mariela, Marina y Constanza, todos Argentinos, la pasamos muy bien todos juntos. Era la primera llegada a India para algunos de los estaban en el grupo y fue cálido recibirlos así, en la playa y hablando en español e introduciendolos a la cultura India.

También hicimos Yoga, les di clases todos los días antes del atardecer. Me siento muy orgullosa de que les haya gustado, así pueden continuar Yoga en Argentina.

Luego de Goa, Steve me invito a pasar un día en la casa de su familia en Bangalore, y dije que sí. Era el cumpleaños de su sobrina Rachel e íbamos a pasar todo el día con ellos. Unos amores todos, un honor conocerlos, dando sonrisas y brindando calidez constantemente, me sentí como en mi casa, fue muy emocionante. Y la comida…ay amé la comida! Steve suele cocinar en Argentina sus deliciosos platos Indios, para mi que tiene que abrir un restaurant pronto. Cocina muy, pero muy bien.  

Luego Steve y Fer continuaban su viaje al norte para conocer mas de la India y yo volvía a Mysore, para continuar con mis clases.

 

Estando en Mysore conocí muchísima gente en estos meses, todos Yogis y algunos que no, que vienen a Mysore a hacer turismo por unos días. A muchas de esas personas, sabiendo que vivo aquí, me piden ayuda; entonces les muestro los lugares más lindos y coloridos de la ciudad. Para mi es un placer mostrar India, conozco rincones que muchos no conocen, entonces eso me divierte mucho y me gusta que la gente se sumerga en la verdadera cultura, no sólo en los lugares típicos y turísticos. 

En éste momento ya es mi tercer mes aquí, en mi tercera vuelta. 

Al mes de llegar tuve la oportunidad de dar clases en mi escuela de Yoga. Uno de los sueños de mi vida, uno de los mas importantes. Dar clases en la escuela donde hice el profesorado de Ashtanga, en ese lugar donde logré avanzar muchísimo en mi práctica, en ese lugar donde siento que es mi casa. 

Estaba sorprendida y muy entusiasmada, si bien venir a India te permite intercambiar experiencias con profesores de todo el mundo, que un profesor Indio te elija para  dar clases en su lugar es realmente haber llegado a hacer algo importante aquí. No se lo permiten a ningún extranjero y por esa razón me sentí muy orgullosa y comprometida a hacerlo. Tengo entre 12 a 20 personas por clase, estilo Mysore. Muchas Yoga Mats empapadas de sudor, muchas sonrisas al final de la clase. Y la sonrisa más importante, la de mi profesor. Dar clases aquí es muy valioso, es la experiencia más importante en Yoga que tuve hasta ahora.  Conozco a muy buenos docentes de todas partes del  mundo que vienen aquí a practicar por la temporada de dos o tres meses, es una gran experiencia para mí, me estoy nutriendo muchísimo como docente y como persona.

Al segundo mes de estar aquí me propusieron formar parte en una película de Bollywood, dije que sí por supuesto. Es bastante común que le pidan a extranjeros formar parte de las películas Indias. Pero me dieron unos de los papeles mas lindos, tenía que hacer una escena amorosa junto a un chico de México que había conocido el día anterior. Era la escena final de la filmación. Fue muy divertido. Nos tuvimos que besar frente a la cámara al menos 7 veces. La escena era besarnos y los actores principales, al ver ésto nos copiaban y se daba a entender que se besaban  ellos también. Sucede que en las películas Indias, nunca se besan, sólo dan a entender que si lo hacen. Yo no soy actriz y mi amigo tampoco actor, pero fue una escena muuuy divertida. Mi primera experiencia y ya teniendo uno de los mejores papeles. Fue increíble. Estuvimos todo el día filmando otras escenas, con otras personas que también habían sido convocadas para la filmación. La trama es de suspenso, sucede en Rusia, filmada en India. Una locura.  No aguanto para ver como quedo la escena. Aplaudieron y nos felicitaron todos. Todavía me río, es más estoy escribiendo ésto y me estoy riendo sola frente a la pantalla de mi pc.. Fue una de las experiencias mas divertidas que tuve en India. 

 

 

Luego de la película y de estar practicando, sudando por casi dos meses y dando clases en mi escuela; decidí tomarme un tiempo e ir a un curso de Meditación Vipassana, es un curso donde se permanece en silencio por 10 días y se practica 10 hs y 30 min de meditación por día. Se medita con piernas cruzadas y espalda derecha, no se permite ningún movimiento, salvo los primeros días. La técnica se basa en concentrarse en el espacio que se encuentra entre las fosas nasales y el labio superior. Ésta técnica se llama Anapana y es el comienzo de lo que al quinto día empieza a ser Vipassana. 

Si bien medité muchas veces, con diferentes técnicas, vivir en silencio por 10 días y meditar tantas hora fue muy intenso, tanto que aún lo estoy procesando. Pero voy a escribir lo que pueda en este momento, espero sepan entender que no puedo escribirlo todo, es muy difícil describirlo con palabras, pero voy a hacer lo mejor que pueda. 

La verdad me costo bastante, sentimientos encontrados, dolor, alegría, llanto, risa…muchas cosas me pasaron por la cabeza. Luego de los primeros días acepté, me relajé y  aprendí que no tenía que exigirme mucho y logré aceptar hasta donde yo podía meditar por tan largo tiempo. Y así fue que ya en el quinto día pude meditar quieta, tranquila y explorar un montón de sensaciones.

Ví pasar toda mi vida, momentos que creía haber olvidado, momentos que creí que no significaban mucho, pero que evidentemente significaron bastante en mi vida. Vivencié momentos muy duros, donde lloré y también reí al ver los momentos felices. También sentí dolor, dolor al ver los momentos en que lastimé a personas que pasaron por mi vida, sentí un inmenso dolor, esos momentos venían una y otra vez, tenía que dejar que surjan para poder limpiarlos, entonces también acepté  eso, los ví muy claramente, no me hice la que no los veía. Miré claro, casi con lupa y logré después de aceptarlos, perdonarme. Perdonarme a mi misma por sobre todas las cosas, aceptando que soy un ser humano, que no existe la perfección, que siendo Yogi, también cometí errores, que entré en este camino para sanarme y que hago lo mejor que puedo, con las herramientas que tengo, tratando de ser mejor persona y honesta conmigo, siempre. Pero lograr perdonarme me costo algunas lágrimas. Luego me sentí muy liviana, como si me hubiese sacado bastante peso de encima. También sentí dolor al vivenciar momentos en donde otras  personas me lastimaron. Pero fue mas fácil perdonarlas que perdonarme a mi misma. Es más fácil perdonar a otros que a uno mismo. Esa fue mi experiencia. 

Vipassana: Un renacer y volver a empezar. Sin incomodidades. Mas limpia por dentro, mas sinceramente yo. 

Después del curso me tomé unos días y me fui a la playa, a dejar que todo decante. Ésta vez a Varkala, en la región de Kerala, donde también comí de lo mas rico, ésta región es famosa por su buena comida. Y la verdad probé de todo. Puttu es mi favorito, es un rol de coco, que al mezclarlo con banana y miel es el mejor desayuno del mundo! También comí mucho paratha, es una tortilla finita, como un pan sin levadura. Ya lo había probado en la casa de Steve, es riquísima! Se puede comer sola o acompañar con algún curry. Soy capaz de comer ocho parathas en diez minutos. Los mozos de los bares indios no lo podían creer, pero se ponían contentos de ver que amo su comida. 

Sigo estando conectada con todos la sentidos, bien despierta después de Vipassana.  Esperando que llueva algún día de estos, se vienen días de intenso calor. Pero me gusta escribir y poder contarles parte de lo que siento, la otra parte la vivo y la guardo en mi retina. Estoy con los ojos bien abiertos, no uso cámara…casi nada, solo observo, observo mucho el afuera y adentro mío. Como voy sintiendo, como todo va cambiando todo el tiempo. Aceptando Que nada es permanente.

Para estar más en la cultura estoy aprendiendo el idioma de Mysore, kannada. Saliendo de las estructuras, ya voy teniendo algunas conversaciones en idiomas nuevos.

Van pasando los días y ya este momento que creía que no iba a llegar paso. Como el ultimo día de Vipassana, que pensaba que no iba a llegar jamás…y llego. Así pasa todo, nada es para siempre. Sigo mutando, sigo aprendiendo de las personas con las que convivo por mucho o por corto plazo, se aprende de todo. 

A disfrutar de la vida. 

Sonriendo.

Alegría. 

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