En este viaje a India tan distinto he aprendido cosas bien diferentes a las que había visto antes. Es mas, creo que cambié mucho internamente, por eso veo el mundo de otra manera. Mi manera de escribir, de sentir y de mirar cambio, por ende descubrí nuevas cosas, nuevas personas y una nueva Selva.

Las personas que conocemos en la vida van mutando, todos lo hacemos, es imposible permanecer intacto a cambio, al ruido del viento, al golpe de ventana que una vez suena y quizás te despierte de un sueño premonitorio…Las personas cambiamos si estamos dispuestos, esa es nuestra virtud. En el Yoga es igual, cambiamos y todo el tiempo nos movemos.

La energía de Mysore sigue intacta, ese despertar por las mañanas para ir a mi practica sigue siendo lo que mas me gusta hacer, por mas que este cansada o no haya dormido bien la noche anterior, siempre voy con una sonrisa y el estado con el que me levanto de Savasana lo cambia todo.

En este cuarto viaje a India, puedo vivenciar y experimentar los primeros viajes de muchas personas, con sueños, con ganas de conocer mas y con ansiedad de no perderse de nada. Es toda una experiencia estar sintiendo todo esto y poder plasmarlo como lo hago hace cinco años en este blog.

Puedo ver como a lo largo de este año y medio que ha pasado desde que regresé de Costa Rica he cambiado mas profundamente que otros largos años, considero que me convertí en otra persona. Una persona que ha dejado atrás muchas cosas y que no se detiene en detalles ni en grandes dramas para escribir un post al respecto. Cambié. Sí. Cuando me miro en el espejo reconozco algo de la antigua piel, pero se esta cayendo de a poco. Casi que no queda nada.

Lo tuve todo. Lo perdí todo. Volví a empezar. 

¿De verdad pensas que algo o alguien te pertenece? Nada te pertenece, solo tu propia experiencia que es lo único con lo cual podes ayudar a otras personas o bien es lo que te vas a llevar cuando no estés mas en esta tierra. “La muerte esta tan segura de vencer que nos da toda una vida de ventaja” una frase de una canción muy vieja del rock nacional, banda que me gustaba en aquellas épocas y que es muy cierta. No podemos escaparle a la muerte, pero hacemos muchas cosas para aferrarnos y vomitar accesorios hasta que no sepamos que hacer con ellos, a la manera de aferrarnos, de acercarnos y de no desapegarnos de las personas, cosas o recuerdos de momentos que ya se esfumaron. ¿Cuántas veces miraste fotos viejas y a la misma vez te preguntabas si eso tenía algún sentido? El ser humano es un ser complejo, retiene y a veces quiere sostener algo que es imposible. Porque la eternidad no existe, el Yoga te hace sentir mas joven por dentro y quizás con el tiempo por fuera, pero no somos eternos. Las relaciones no son eternas. La vida esta compuesta de millones de partículas voladoras que vibran en aspecto positivo y otras que nos marcan sútiles y grandes diferencias. Todos tenemos ambas, no es que algunos seamos luminosos y maravillosos y otros sean feos y oscuros. Todos los seres que estamos en este tierra tenemos dos lados, al amigarnos y ser concientes de nuestro dark side (lado oscuro) podemos avanzar hacia la luz. ¿Pero qué es la luz? Es esa luz que vemos al cerrar los ojos al final de un camino largo y abrirlos queremos entrar en ella? Algunas personas piensan así, pero esa luz también puede ser un tren que viene de frente y te lleve puesto. ¿Se entiende, verdad? Las opciones luminosas no están afuera, hay que buscarlas adentro y eso queridos lectores es un viaje que dura toda nuestra vida. Ni en un viaje a India, ni hacer Vipassana en los Himalayas, ni realizar la postura mas avanzada de yoga te lo va a dar en un minuto. El camino hacia la iluminación no es un ticket de fast- lightenment : Iluminación rápida, no se trata de una carrera ni de meditaciones que valen una fortuna o cursos que te prometen llegar a lo  mas profundo del ser…Paremos con esto. Digo basta. Digo basta de tantas “Arte de tapa” de Yoga en internet. Pero también me hago cargo, si claro, hago uso de eso también, pero genero todo el contenido que puedo y no me refiero solamente a los beneficios de las posturas, me refiero a que yo no tengo ninguna verdad absoluta. El contenido es hacerlos pensar por ustedes mismos y que cada uno tenga su propia experiencia.

Un día cualquiera en el 2012, leyendo el Baghavad Guita, uno de los libros sagrados de India,  saqué mi pasaje hacia Bangalore, el tercero. Doné toda mi ropa al templo Hare Krishna y me fui. No sabía si iba a regresar a Argentina, tampoco me importaba cuanto tiempo me tomaría encontrar lo que estaba buscando. Llegué a este país y pasé un año viviendo muy precariamente, solo tenía lo básico y pretendía quedarme a vivir en este país. Había llegado a un punto en que mi mente, mi cuerpo y mi alma estaban muy en paz, me había sumergido en esa luz serena y tenue y la quería abrazar eternamente. Contrario a mi ferviente deseo de quedarme a vivir acá, mi Maestro me obligó a volver, me dijo que tenía que regresar y enseñar lo que había aprendido y contagiar a otros de este conocimiento. Le dije que no, que no quería hacer eso, si estaba serena, en paz y armoniosa conmigo misma, porque iba a regresar? Me dijo que eso es simplemente el primer paso, es como querer lograr hacer una postura por mucho tiempo. ¿Lograrla y después qué? ¿Termina ahí o debes practicarla todos los días hasta que tu respiración sea pareja y profunda en esa postura nueva? -“Estas muy cómoda” me dijo. “Pero es normal, ahora solo te falta regresar y encontrar esa comodidad en el caos de personas que no piensan como vos, que no actúan como vos, necesitas la experiencia de ser esto que sos ahora, pero en tu vida cotidiana. Esa es la verdadera prueba. Nadie viene a India y se ilumina en seis meses. Eso es un cuento”

Esta vez en mi regreso, me preguntó si había entendido, si me habia quedado claro. Yo me quedé pensando y le dije que sí. Mis ojos brillaban, los de él también. Entendí. Tenía que pasar todo eso y poder ver que en realidad ese estado que logramos mientras meditamos no es eterno, que a veces pasamos al otro lado y lo vivimos con pánico hasta obtener una respuesta interna de todo ese trabajo de autoconocimiento. A veces la vida te pone una prueba de serenidad de tres años, de quince, de toda una vida…pero ves? No soy eternamente serena, no soy iluminada, simplemente soy y estoy. Uso la conciencia en todos los actos que realizo y eso lo transmito con todos los medios que tengo. Volví a comenzar después de una separación dolorosa, en la que pensé que el mundo se había terminado y que con todo ese drama no podía volver a sentir, ver o disfrutar de ese estado del ser que tenía en India años atrás. ¿Pero saben qué? Pude aplicar todo lo que había aprendido en ese quiebre, a partir de ahí supe que si pude resolver mis ataques de pánico con Pranayama (ejercicios de respiración) podía lograr estar en paz conmigo misma otra vez. Aprendí que una Asana es solo el inicio, que lo importante es de que estas hecho y el recorrido que hayas tenido, que no existe meditación de una vez a la semana que te solucione los problemas, que el camino hacia la iluminación es personal, genuino y que vemos pequeños puntos luminosos, no es un estado eterno. Aprendemos mientras vamos caminando y todo el tiempo. ¿Y sabés qué aprendí también? Que importa una mierda si te equivocas, siempre podés volver a empezar.

La luz y la oscuridad están en nosotros,  es nuestro deber hacer concientes ambas fuerzas. De eso depende el camino hacia la verdadera espiritualidad.